miércoles, 23 de octubre de 2013


Me arrepiento de haber eliminado las adolescentes palabras que aquí habían, mis anhelos imberbes y llenos de desasosiego.
Me arrepiento de haber sido tan desleal con mis manos estériles, con mis noches frugales, con las manchas de café que hicieron tregua con la soberbia para alentarme a escribir.
Me arrepiento de haber intentado borrar una parte que recuerdo luminosa y aireada, un espacio que tocaba hebras escondidas bajo las no-necesidades que me cubren todos los días.
Me arrepiento de haber hecho un borrón desesperado, un quiebre de lo que siempre he querido ser.
Me arrepiento de querer suprimir la cursilería pueril que se ciñó a mi tanto tiempo,  que ahora vuelve como si nunca la hubiese experimentado.
(Cursilería codiciosa de describir el cuerpo que aparece en mi vigilia, en las abluciones matutinas, en los detalles escondidos en los espejos y en los rayos del sol que me hace mirar hacia la izquierda).
Me arrepiento de no escribir sobre todas aquellas humanidades que de seguro ya no recuerdan la mía. 
Me arrepiento de sub valorar la impericia, la torpeza innata y las salidas de tono que me trajeron hasta aquí.
Me arrepiento de arrepentirme de mis exabruptos, de ser comedido por costumbre.
Me arrepiento de haber sido por mucho tiempo mi propio cautivo.

miércoles, 16 de enero de 2013

extracto n°1


 ... confieso que tenía las manos temblorosas y la impaciencia ya me consumía, mientras sorbía el café del desayuno enfilaba una tras otra las posibles frases que diría a tu llegada, tenía muchas cosas por hacer pero me parecía más atractivo planear mi propio asombro, con eso ya sentía el pequeño nerviosismo que me produces cuando cruzas el umbral de la puerta. Mi cotidianidad famélica se transformaba en una polvadera tan vigorosa que permitía empinarme por encima de nuestros hombros abrazados, para ser actor y espectador ... 

sábado, 17 de marzo de 2012

absolución.

Confeso ante la irreverencia y absuelto de envilecimiento, cuando sea decrépito y me ronden  las moscas tal vez me arrepienta,
pero hoy, de nuevo hoy, acá voy.
Rajaré el cielo con una espiga dorada la próxima vez, prometo que habrá una proxima vez
empero, cambiaré de cosecha.